La propuesta era sencilla. Se pactaba un horario, se dibujaba una pista y comenzaba la carrera de autitos fabricados en plástico soplado y preparados para la ocasión con masilla en su interior para hacerlos más pesados y una cuchara de metal en la parte delantera para darle dirección. Con llegada de la tecnología, que cambióSigue leyendo «84 Horas de Nürburgring versión Manocontrol»